Pablo Payo Pérez

Pablo Payo Pérez, piensos y paja, provincia de Palencia. Así se presenta a sí mismo uno de los mesoneros más simpáticos del Camino de Santiago. Pablo Payo se dedicaba, antes de abrir su mesón en Villalcázar de Sirga, al comercio de los piensos y lucía con humor el gran número de pes de su tarjeta de visita. El mesón, sobriamente decorado en estilo castellano, es regentado hoy por sus hijos mientras Pablo va de mesa en mesa saludando a los clientes. Tiene una hospedería donde acoge gratuitamente a los peregrinos, a los verdaderos, no a los turistas que se hacen pasar por tales, y les ofrece también gratuitamente un menú que consta de sopa, chorizo, queso, vino, pan y una copa del licor del peregrino que él inventó.

No me gusta ir por el mismo camino que van los demás, prefiero buscar sendas nuevas. Esta frase caracteriza el espíritu inquieto e innovador de Pablo Payo Pérez, y que hoy todavía conserva. Él se ha convertido en el símbolo del Camino de Santiago a su paso por Palencia. Sólo una persona tan abierta y entrañable como él podía promocionar como nadie este recorrido turístico. Los peregrinos así lo han reconocido cuando se acercan a Villalcázar de Sirga, lugar de nacimiento y crianza de Pablo, quien les asiste con sopa, vino y queso. Es, al fin y al cabo, el mejor embajador del Camino de Santiago en los pueblos y gentes de España. Un sinfín de fotos, tarjetas postales y obsequios (entre los que se encuentra una especie de medalla realizada con restos del ya desaparecido muro de Berlín) muestran el agradecimiento de cientos de peregrinos hacia la figura del Mesonero Mayor del Camino de Santiago, nombramiento honorífico que recibió en 1990 de la Asociación Internacional de Amigos del Camino de Santiago. Un meritorio premio que pasea con orgullo por todos los actos a los que asiste y en los que impone el título de peregrino de honor a las personalidades con las que se tropieza en su camino.

En 1966 el Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, le condecoró con la Medalla al Mérito Turístico. Tres años más tarde, ofreció la primera cena medieval en el Mesón Arriero de Dueñas con motivo del V Centenario de los Reyes Católicos. Pablo ha estado al frente del Mesón de Villasirga desde su inauguración hasta 1985, fecha en que se jubiló, pasando el testigo del mando a sus hijos, pero sin desvincularse del negocio. Su dedicación al arte de asar en horno de leña el lechazo churro lo reconoció la Cooperativa de este originario producto palentino (Colechu) al otorgarle el Lechazo de Oro en 1991. La Cámara de Comercio e Industria de Palencia también premió a este restaurante con la medalla de plata.

Se declara un enamorado de las antigüedades y de la caza de liebre con galgo, afición que heredó de su padre, y cuenta con gracia el colmo del mesonero: Tener amigos médicos y que te pongan a régimen. Al final define el Camino de Santiago como un centro turístico de gran relevancia no sólo en el ámbito nacional, sino mundial. Vienen los peregrinos con un engranaje especial, en grupos hermanados y formando una gran amistad. Esto es importante para que en años sucesivos se conviertan en auténticos pregoneros del camino, puntualiza.

Falleció en Carrión de los Condes el 14 de abril de 2003.